el maestro en tiempos de inteligencia artificial

 

Más allá de las respuestas: el maestro en tiempos de inteligencia artificial

Conflicto, memoria y construcción del otro en la escuela contemporánea

 

Introducción

 

Vivimos una época en la que la tecnología ha transformado profundamente la manera en que nos comunicamos, aprendemos y construimos relaciones. La aparición de la inteligencia artificial en los escenarios educativos ha generado múltiples debates sobre el futuro de la enseñanza, el papel del docente y el sentido mismo de la escuela. Sin embargo, más allá de los avances tecnológicos, continúan existiendo elementos profundamente humanos que ninguna máquina puede resolver por sí sola: los conflictos, las emociones, las interpretaciones y la relación con el otro.

 

A lo largo del curso comprendí que los conflictos no deben entenderse únicamente como problemas que requieren una solución inmediata o apartarlos e ignorarlos, sino como oportunidades de transformación, crecimiento y aprendizaje. Es asi que  me permitió reconocer que detrás de cada conflicto existen historias, memorias, intereses y formas particulares de interpretar la realidad. En este contexto, las reflexiones de Massimo Recalcati sobre la escuela, el cuento "El otro" de Jorge Luis Borges y los desafíos que plantea la inteligencia artificial en la educación permiten comprender que la función del maestro sigue siendo fundamental para ayudar a interpretar el mundo, construir vínculos y mediar en las relaciones humanas.

 

El conflicto como encuentro con el otro

 

Uno de los aprendizajes más significativos del curso fue comprender la diferencia entre problema y conflicto. Un problema suele tener una solución concreta e inmediata; en cambio, el conflicto pertenece al ámbito simbólico, emocional y relacional. Surge cuando las personas interpretan de manera diferente una situación o cuando sus intereses, expectativas y experiencias, memoria entran en tensión.

 

En este sentido, el lenguaje ocupa un papel central. Durante el semestre analizamos cómo la palabra puede convertirse en una herramienta de construcción o destrucción. Se afirmó que la palabra es como una espada porque aquello que se dice y la forma en que se dice deja marcas en los demás. Cuando alguien habla de otro, en realidad también revela aspectos de sí mismo. Por eso, cuando se afirma que "lo que Juan dice de Andrés dice más de Juan que de Andrés", se reconoce que nuestras interpretaciones están mediadas por nuestras experiencias, prejuicios y memorias.

 

Esta idea permite comprender que los conflictos no nacen únicamente de los hechos, sino de las lecturas que hacemos de esos hechos. Muchas veces creemos conocer a los demás cuando en realidad estamos interpretándolos desde nuestras propias marcas personales. Por ello, antes de intervenir en un conflicto es necesario realizar un ejercicio de autoconocimiento. Quien no comprende sus propias emociones, prejuicios y motivaciones difícilmente podrá comprender las de otros.

 

La memoria, la identidad y la construcción del otro

 

Memoria, identidad y construcción del otro

Estas reflexiones encuentran una relación profunda con el cuento El otro de Jorge Luis Borges. En la narración, Borges imagina un encuentro imposible: un hombre conversa con una versión más joven de sí mismo. Aunque ambos comparten la misma identidad, sus experiencias, recuerdos y formas de comprender el mundo son diferentes. A primera vista parece un diálogo sencillo, pero en realidad plantea preguntas complejas sobre la identidad, la memoria, la verdad y la manera en que construimos nuestra relación con los otros.

Uno de los aspectos más interesantes del relato es que ninguno de los dos Borges logra convencer completamente al otro de que posee la verdad. Cada uno interpreta la realidad desde el momento histórico y vital que habita. Esto permite comprender que la verdad no siempre se presenta como algo único y absoluto, sino que está atravesada por la experiencia, la memoria y la interpretación. En cierto sentido, el cuento muestra que incluso cuando creemos conocernos a nosotros mismos, seguimos siendo parcialmente extraños para nosotros. Siempre existe un "otro" que nos cuestiona, nos confronta y nos obliga a revisar nuestras certezas.

Esta idea tiene una relación directa con los conflictos humanos. Con frecuencia creemos que los conflictos surgen porque una persona tiene razón y la otra está equivocada. Sin embargo, el relato de Borges muestra que dos personas pueden observar una misma situación y construir versiones diferentes de ella sin que necesariamente una sea completamente falsa. Lo que cambia es la forma de interpretar la experiencia. Por ello, comprender un conflicto exige ir más allá de los hechos y reconocer las narrativas que cada persona ha construido sobre sí misma y sobre los demás.

Además, el cuento permite reflexionar sobre la fragilidad de la memoria. Durante el curso aprendimos que la memoria no funciona como una grabación exacta de los acontecimientos. Recordamos desde los significados que otorgamos a nuestras experiencias. La memoria selecciona, reorganiza, olvida y resignifica. Por esta razón, dos personas pueden vivir el mismo acontecimiento y recordarlo de maneras completamente distintas. Lo que permanece no son los hechos en sí mismos, sino la interpretación que hacemos de ellos, esto me recuerda cuando estabamos pequeñas con mi hermana yo recuerdo que habia una tormenta muy fuerte e inundo nuestra casa, recuerdo que nos llevaron alzadas a la casa de la vecina en la espalda de mi mamá, pero no recuerdo a ver visto llegar a mi papá tomado y que golpeara a mamá pero mi hermana si lo recuerda bien.

Esta idea resulta fundamental para comprender los conflictos escolares. Cada estudiante, docente o directivo interpreta los acontecimientos desde su propia historia personal. Sus decisiones, emociones y reacciones están marcadas por experiencias previas que muchas veces permanecen invisibles para los demás. En consecuencia, la mediación no consiste en descubrir quién tiene la verdad absoluta, sino en comprender las diferentes narrativas que participan en el conflicto y generar espacios donde esas versiones puedan ser escuchadas.

Aquí cobra especial importancia el modelo Circular-Narrativo trabajado durante el semestre. Este enfoque reconoce que los conflictos están formados por historias dominantes que las personas construyen sobre sí mismas y sobre los demás. La labor del mediador consiste en ayudar a reconstruir esas narrativas para abrir nuevas posibilidades de relación y comprensión mutua. Desde esta perspectiva, el cuento de Borges puede entenderse como una metáfora de la mediación: un encuentro entre versiones distintas de una misma realidad que buscan comprenderse sin llegar necesariamente a una única verdad.

Durante el curso aprendimos que la memoria no funciona como una grabación exacta de los acontecimientos. Recordamos desde los significados que otorgamos a nuestras experiencias. Por esta razón, la memoria está llena de sesgos, olvidos y reinterpretaciones. No recordamos exactamente lo que ocurrió, sino aquello que adquirió sentido para nosotros.

 

Esta idea resulta fundamental para comprender los conflictos escolares. Cada estudiante, docente o directivo interpreta los acontecimientos desde su propia historia personal. Dos personas pueden vivir la misma situación y construir relatos completamente diferentes sobre ella. En consecuencia, la mediación no consiste en descubrir quién tiene la verdad absoluta, sino en comprender las diferentes narrativas que participan en el conflicto.

 

Aquí cobra especial importancia el modelo Circular-Narrativo trabajado durante el semestre. Este enfoque reconoce que los conflictos están formados por historias dominantes que las personas construyen sobre sí mismas y sobre los demás. La labor del mediador consiste en ayudar a reconstruir esas narrativas para abrir nuevas posibilidades de relación y comprensión mutua.

 

La escuela  y los desafíos de la inteligencia artificial

 

Las reflexiones de Massimo Recalcati permiten analizar cómo estos conflictos aparecen en la escuela actual. De las tipologías propuestas por el autor, considero que hoy predomina una mezcla entre la Escuela-Narciso y algunos elementos de la Escuela-Telémaco.

 

La Escuela-Narciso se caracteriza por la pérdida de referentes de autoridad, el predominio de la satisfacción inmediata y la dificultad para reconocer límites. Muchos estudiantes viven en una cultura digital donde la inmediatez parece reemplazar los procesos de esfuerzo y construcción del conocimiento. La inteligencia artificial puede fortalecer esta tendencia cuando se utiliza únicamente para obtener respuestas rápidas sin procesos de reflexión, cuando no se lee por que la ia me resuelve todo.

 

Sin embargo, también aparecen elementos de la Escuela-Telémaco. Recalcati plantea que el maestro ya no puede ocupar el lugar de una autoridad incuestionable. Su función consiste en convertirse en un testimonio vivo del deseo de aprender a lo que le llama  la erotica . El docente no transmite únicamente información; transmite una forma de relacionarse con el conocimiento y con el mundo.

 

En este contexto, la inteligencia artificial genera nuevas tensiones relacionadas con la autoría, la creatividad y el pensamiento crítico. Si una máquina puede escribir ensayos, responder preguntas o producir imágenes, surge una pregunta fundamental: ¿qué significa aprender?

 

Desde mi perspectiva, el verdadero riesgo no es la existencia de la inteligencia artificial sino la renuncia al pensamiento propio. La tecnología puede convertirse en una herramienta poderosa para apoyar procesos educativos, pero también puede fomentar formas de dependencia intelectual cuando sustituye la reflexión personal, que es el fracaso de esta humanidad pretender que la maquina sea mas inteligente .

 

El maestro como mediador y constructor de humanidad

 

Frente a estos desafíos, considero que el papel del maestro adquiere una importancia aún mayor. Durante el curso comprendimos que la educación no consiste únicamente en transmitir contenidos, sino en formar personas capaces de convivir, dialogar y resolver conflictos.

 

El docente debe actuar como mediador, pero también debe reconocer los límites de su intervención. Aprendimos que una persona involucrada directamente en un conflicto no puede desempeñar adecuadamente el papel de mediador porque existe un conflicto de intereses. La mediación exige imparcialidad, escucha activa y capacidad para comprender los distintos contextos que rodean una situación.

 

Además, el maestro debe ayudar a los estudiantes a romper las burbujas sociales y culturales en las que muchas veces permanecen atrapados. Vivimos frecuentemente en piloto automático, repitiendo comportamientos sin preguntarnos por qué actuamos de determinada manera. La educación tiene la responsabilidad de ampliar los horizontes de comprensión y permitir que las personas asuman conscientemente las consecuencias de sus decisiones.

 

Desde esta perspectiva, el modelo transformativo resulta especialmente relevante. Más que buscar acuerdos inmediatos, este enfoque pretende fortalecer la capacidad de las personas para reconocer al otro y asumir un papel activo en la transformación de sus relaciones. El conflicto deja de ser un obstáculo y se convierte en una oportunidad para el crecimiento humano.

 

Conclusión

 

Al finalizar este curso comprendí que los conflictos forman parte inevitable de la convivencia humana. No son simples problemas que deban eliminarse, sino experiencias que pueden generar aprendizaje, transformación y construcción de relaciones más sólidas.

 

Las reflexiones de Recalcati muestran que la escuela sigue siendo un espacio fundamental para la formación humana. Borges nos recuerda que la identidad y la memoria son construcciones complejas atravesadas por múltiples interpretaciones. Finalmente, la inteligencia artificial nos enfrenta al desafío de redefinir qué significa aprender y enseñar en el siglo XXI.

 

Por ello considero que, en una época donde las máquinas pueden producir respuestas, el papel del maestro consiste cada vez más en ayudar a formular preguntas, erotizar la educación como dice Recalcati, hacer que los muchachos amen aprenderi. Su función no es competir con la tecnología, sino acompañar a los estudiantes en la construcción de sentido, de entender que la Ia es una herramienta que me ayuda a mejorar procesos pero no puede pensar y aprender por mi, en la comprensión de los conflictos y en el reconocimiento del otro como condición fundamental para la convivencia. La educación seguirá necesitando maestros porque ninguna inteligencia artificial puede reemplazar completamente la capacidad humana de escuchar, comprender, mediar y construir vínculos significativos.

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